Copilotos.

copilotosContrariamente a los que muchos piensan  ir de copiloto es una tarea muy importante casi tanto como conducir, un buen o mal  copiloto puede cambiar radicalmente un viaje. Puede generar el recuerdo de un viaje memorable o el recuerdo de una pesadilla en la ruta.

Soy un convencido que para nada puede ser igual una masa inerte en el asiento derecho de la parte delantera (bueno también puede ser izquierdo según en qué lugar del mundo nos encontremos) a un compañero que te indique el camino cuando tienes dudas.

Definamos que es un mal copiloto; mucha gente cree que quien se monta en el coche de copiloto y se duerme desde el minuto 1 hasta la llegada a destino es un mal copiloto, yo no negare esta evidencia, pero me gustaría matizar, estos que se duermen todo el tiempo y son inexistentes, yo los llamaría Copilotos fantasmas o copilotos vegetativos.

Para mí lo que es ser un mal copiloto: es ese que se pasa todo el viaje haciendo comentarios molestos del estilo, “¿estás seguro que este es el camino? o ¿la otra vez no pasamos por aquí?, Uyyy con este atasco llegaremos súper tarde, ¿por que hemos venido por aquí? sabia que teníamos que ir por otra ruta o salir a una hora distinta, uyyy que calor (se pasa todo el viaje poniendo y quitando el aire acondicionado”).  Otra cosa que también hacen los malos copilotos es ir cambiándote la radio o la música sin preguntar o sin ver si esa música a ti te gusta o no. (Combinación maldita: te cambian la música, luego se queda dormidos y cuando cambias la música tú, se despierta y te dicen que dejes su selección musical), otro mal copiloto es el que pide parar cada rato.

Un buen copiloto ese es que como primera medida siempre da buena conversación, te ayuda poniendo la dirección de destino en el GPS, tiene siempre a mano unas galletas y/o bebidas. Siempre comentara lo poco que queda para llegar y hasta en el peor de los atasco se marca un par de chistes para sacarte unas risas.

Pondré una par de ejemplos familiares sobre este tema.

Hace años parte de mi familia volvía de un precioso fin de semana, mi tío en la conducción del vehículo  durante el atardecer, en toda la tarde el sol había estado castigando duramente las pieles de mis familiares, y como suele suceder luego de una tarde de sol la piel nos empieza a molestar (parece que se está encogiendo y pueden aparecer algunos ardores o picores) ante este tipo de incomodidades mi tío pidió si alguien tenia crema hidratante que sentía el rostro muy irritado.  Mi tía que siempre fue una persona muy servicial se apresuro al rescate  llenándose la mano con crema hidratante para esparcir el ungüento en el rostro de mi tío ( tal vez en este punto debería aclarar que mi tía se encontraba sentada en el asiento posterior al del conductor, por eso ella se limito a estirar su mano y su brazo para en un par de movimientos rápidos embadurnar el 100% del rostro de mi tío) lamentablemente este movimiento produjo una ceguera momentánea en la visión del conductor con tan mala suerte que ese momento de nulidad visual se produjo cuando la ruta hacia una curva eso provoco que la excursión terminase con el vehículo dentro de un lago.

En otra ocasión yo fui el copiloto y tuve la precaución de llevar en el coche una neverita con bebidas, compile un MP3 con canciones para el viaje y esa aventura de 3 amigos hasta la costa fue un viaje memorable.

Como he dicho anteriormente el copiloto puede ser igual de importante que el piloto, sobre todo en una situación de tráfico embotellado, puede ser la diferencia entre un paseo o una pesadilla.

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