Big Fish. (Sobre padres e hijos).

padres e hijos[1]¿Quienes somos? ¿Como somos? ¿Como nos vemos? ¿Cómo nos ven los demás?.

Entre los padre e hijos siempre hay una especie de avenida de sentimientos de distancia variable, en ocasiones tiene una distancia que se puede medir en apenas centímetros y en otras ocasiones hay un abismo casi insalvable.

De pequeños los hijos solemos ver a nuestros padres como si fueran superhéroes, con los años (en los mejores casos) descubrimos que son simples mortales con mas defectos que virtudes, posiblemente en muchos casos este descubrimiento acompañado por la adolescencia nos produce una frustración, en varios sentidos; nos parece inaudito que quien tiene tantos defectos como nosotros nos de ordenes, puesto que si tenemos 2 centímetros de frente ya habremos descubierto que ellos fallan casi tanto como nosotros, pero creo que lo que mas nos molesta es descubrir que esa persona, que para nosotros hace nada era superman hoy no lo sea y eso nos enoja, nos da rabia, mucha rabia con nosotros mismos por haber roto la ilusión, creo que los seres humanos necesitamos héroes para poder guiarnos para querer igualarlos, usarlos de faro para saber que camino tomar a través de sus ejemplos, e incluso son una inspiración hasta para  rebelarnos.

Big FishHace muy poco volví a ver la película Big Fish de Tim Burton que en su momento no me pareció tan genial como las críticas decían.  Trata la historia de un hijo que conoce de su padre mil historias fantásticas e inverosímiles y ya de adulto ese hijo le reprocha a su padre que le cuente alguna historia tal cual como sucedió sin fantasía simplemente la verdad, puesto que con lo que le ha contado se siente engañado. Creo que a veces podemos dar una imagen adornando detalles sobre lo que hemos vivido, pero eso no evita que sigamos siendo nosotros mismos. Soy de los que creen que una buena historia tiene varias lecturas y que un buen oyente sabe leer entre líneas.

Creo que esos relatos fantásticos de padres a hijos no son mas, que la forma divertida que encuentra un padre para trasmitir conceptos en si complejos; como pueden ser la valentía, la honestidad, la amistad, el amor o el respeto y a través de la fantasía algunos padres construyen un puente para poder conectar con sus hijos. También es cierto que se necesita algo más que frases normales para captar la atención de un niño, todos bien sabemos que es de necios intentar razonamientos complejos con infantes (ni tratarlos como tontos, ni pretender que un bebe se comporte como un decano universitario). Un buen padre sabe cuando y como acercarse a sus hijos. Lo importante no es solo dar amor sino darlo en la forma que los otros lo necesitan.

Posiblemente alguno crea que demasiados recursos literarios para contar una historia dejan cualquier relato mas cerca de la mentira que de la realidad, pero yo pienso que un buen relato puede ser un buen punto de encuentro de para comunicar ideas, como quien por medio de un cuento de una niña con caperuza roja intenta inculcar la idea de que hay que hacerle caso a los padres.

Soy un convencido que crecer es cuestionarse y el primer día que nos despedimos de nuestra niñez es cuando cuestionamos concienzudamente una orden de nuestros padres. Cuando nos comienza a resultar mentira esa historia de que nuestros padres cuando eran pequeños se portaban bien y obedecían a sus padres, ese día comenzamos a crecer realmente. Cuando llegamos a la conclusión de que nuestros padres cuando eran pequeños descontrolaban tanto o mas que nosotros, ese día que dices mamá, papá, no me creo que cuando tenían mi edad nunca discutían las ordenes de los abuelos y estoy seguro de que siempre querían volver mas tarde de la hora que les habían dado permiso. Ese día estamos dando un  paso de gigante,

mujer madre hijaCada tanto encuentro en las redes sociales ese cartel que dice “cuando una mujer comprende que su madre tenia razón, ya tiene una hija que cree que su madre esta equivocada” y me parece una frase genial, difícilmente se logre ser un buen padre si uno no deja de ser un poco hijo, y difícilmente podamos acercarnos o comprender realmente a nuestros hijos sino recordamos como fuimos…

 

Afortunadamente hoy puedo decir que he aprendido a querer, disfrutar y liberar mi Big Fish en el lago, intentando enseñar a mis pececitos a esquivar anzuelos a base de relatos.

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