Cuando un hombre dice que no…

negacionUn SI significa NO, un No significa SI, en el mundo masculino todo es sencillo, No es siempre No, no lo decimos a menudo, pero cuando un hombre dice No es irreductiblemente NO…

Reconozco que es cierto que los hombres somos sensibles a los desafíos (cual niños) y es innegable la cantidad de tonterías que hemos cometido los hombres, por frases como ¿a que no te animas? O nuestro más cercano ¿a que no hay huevos?.

Si bien un poco es cierto que los hombres somos más inocentes que las mujeres y que maduramos de forma más lenta. También como acto reflejo de estos dos paradigmas conservamos por más tiempo la frescura de la juventud. Y con ella la propensión a realizar actos inconscientes, audaces o idiotas.

Quien no ha oído alguna vez a una mujer afirmar que somos como niños grandes…Como prueba de esto podría decir muchas cosas, pero me parece más divertido comentar algo que nos paso hace algunos cuantos años.

Os pondré en situación con los siguientes datos; verano, playa en ciudad de vacaciones, 2 jóvenes estrenando los 20 años de vacaciones en un camping.

Ya el viaje hasta la ciudad de vacaciones (autobús en horario nocturno para poder dormir y de esa manera aprovechar mejor el día en el que llegábamos) se había transformado en 5 horas de muy buena charla entre amigos, donde hablamos absolutamente de todo, nos reímos mucho y me imagino que las personas que estaban en los asientos a nuestro alrededor habrán disfrutado muchísimo de nuestra conversación puesto que dormir seguro que no pudieron. Entre los temas que se tocaron en la charla estaba nuestra mutua pasión por la natación y las miles de proezas que ambos habíamos realizado a lo largo de nuestras cortas vidas.

Lógicamente los días se componían principalmente de dormir hasta tarde, muchas horas de playa, ingestas indiscriminadas de cervezas, comer lo mas barato a deshora y salir por las noches hasta triunfar o dejar la piel en el intento.

En este no parar de días mal dormidos, el sol de mediodía una vez nos despertó y fuimos a comprar algo para comer en un negocio que vendía comida para llevar, pero que también tenia unas mesitas en la puerta para quienes quisieran comer algo allí, y ahí mismo dimos cuenta de una docena de empanadas y una para de litros de cerveza ( hacia mucho calor no piensen mal), luego de extender la sobremesa por demás, nos dirigimos a la playa dispuestos a realizar una siesta en toda regla visto que la pesadez en nuestros cuerpos era importante, pero nos encontramos con 2 quinceañeros pateando una pelota y no pudimos resistir la tentación de desafiarlos a un partido, se improvisaron las porterías en la arena rápidamente, y nos miramos con la confianza que se miran los campeones, sacamos de medio dirigí un poco el balón, realice un pase entre líneas que mi amigo recogió con un pique rápido  que continuo para desbordar y en el momento oportuno lanzar el centro que yo ya estaba esperando, lamentablemente la dupla rival intercepto el bonito centro y comenzaron el contra ataque,  yo intente cortar el paso al que llevaba el balón, apretándolo todo lo posible, tirandole toda mi humanidad sobre su cuerpo a la carrera , pero igual de todas maneras se las ingenio para sacar el pase a su compañero que ya había volado por sobre la arena y se encontraba solo libre de marca para sutilmente tocar la pelota y marcar el 1 a 0, dignamente me levante fui rápido a por el balón con la mente maquinando la estrategia para la próxima jugada, pero cuando mire al campo de juego descubrí a mi compañero que estaba tirado en el mismo lugar donde había soltado el centro con una expresión en el rostro de “ufff que pique metí no doy más”, en ese momento dije -dale levántate que sacamos, aunque íntimamente sabia que recibiríamos una derrota altamente humillante…

Luego de ese naufragio futbolístico, no se nos ocurrió mejor idea que relajar los músculos en las aguas del mar, debo reconocer que  nos sorprendió el nivel de postureo e histeria de la gente que acudía a este centro balneario, puesto que nadie se metía en el agua mas allá de los tobillos y el principal pasatiempo era lucir los cuerpos dorados al sol. Esto nos parecía un pecado puesto que el mar tenia un aspecto optimo y un poco salvaje, convencidos que esas banderitas rojas que ondeaban en la costa eran una exageración nos zambullimos en el mar, comenzamos a nadar a la par cada uno con su técnica.

Ni bien habíamos hecho uno cuantos metros a nado, note que aunque en nivel general estábamos parejos, pero se podía decir que había una leve ventaja a mi favor, seguimos nadando un buen rato. Sinceramente reconozco que ya estábamos muy lejos de la costa (de esas veces que miras hacia atrás y ves que la gente parece ser del tamaño de las hormigas), por ello alguno de los 2 en un rapto de conciencia, propuso volver, acto seguido giramos y comenzamos a dirigirnos hacia la orilla. A los pocos minutos comienzo a notar que mi amigo comenzaba a rezagarse, por ello le pregunto.

  • Salimos?
  • Si salimos ( responde)

Continuamos nadando y lo veo que sigue braceando sin poder salir del lugar donde estaba. Por ello para asegurarme vuelvo a preguntar. (Temiendo la respuesta).

-salimos??

– no, noto como que hay un remolino y el mar me chupa hacia adentro.

En ese momento supe interpretar el real sentido de las palabras de mi amigo, estaba absolutamente exhausto mucho mas de allá de lo que le gustaría admitir. La orilla estaba realmente muy lejos.

Entonces yo le dije “no te preocupes que voy para ahí y te saco” (siendo un experto en la serie Baywatch, habiendo visto varias veces todos los capítulos, me pareció que para mi seria relativamente fácil sacar a mi amigo de este húmedo contratiempo), ok reconozco que veía la serie por Pamela Anderson – como todos – pero me sentía lo suficientemente fuerte y confiado como para realizar un salvataje a lo Mitch Bucanon.

Ya en posición le digo a mi amigo, patalea que yo con el abrazo de salvataje te aseguro que salimos, luego de un par de minutos en donde nadamos con todas nuestras fuerzas, me di cuenta que me no solo no estábamos saliendo de esa especie de remolino que nos succionaba hacia mar adentro sino que mis fuerzas comenzaban a mermar. Por lo tanto decidí cambiar de estrategia. Le dije a mi amigo que intentaríamos otra cosa,  Yo lo empujaría hacia la costa y él intentaría nadar ayudado por el impulso de mis brazos, lo que no le comente a mi amigo que cada vez que lo empujaba hacia la costa Yo hacia señales agitando los brazos en señal de socorro, y por ello a los pocos minutos apareció por ahí un socorrista, me dice ponte boca arriba – yo estoy bien pero él esta cansado (le digo). Entonces veo que el socorrista toma a mi amigo de la mano y lo empieza a sacar nadando como un perrito. Yo que me había cansado un poco, decido volver a todo prisa, cuando comienzo a acércame ala costa mis ojos descubren una multitud de gente en la orilla intentando ver que es lo que esta pasando, por ello decido nadar en paralelo a la costa lo suficiente como para salir del agua a unos 50 metros de la multitud, donde no podían verme, ya fuera del agua sutilmente me acerque a la multitud y le pregunte a un viejo que estaba por ahí ¿que pasaba?.

-parece que están sacando a uno que se ahogaba (me dijo).

– y… estos pibes que se meten hasta muy adentro y luego no saben salir (comente sin ponerme ni colorado).

Cuando mi amigo llego a la costa, pudimos comprobar que el socorrista media 1,5 m y no le soltaba el brazo a mi amigo que estaba mas muerto de vergüenza que de cansancio, mientras el socorrista ponía cara de héroe frente a las féminas que observaban el espectáculo. Cuando la gente se disipo me acerque a mi amigo y le pregunte como estaba, el me confeso que un poco cansado pero bien.

Ese día sin duda fue cuando aprendí que cuando los hombres decimos que no, es que ya hace rato que no podemos de ninguna manera… puesto que preferimos desaparecer antes que mostrarnos débiles y como dice el maestro Dolina somos capaces de Conquistar todo Asia por no bajarnos del caballo.

 

Dedicado al Dr. Villanueva.

 

 

 

 

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