Las cosas lindas son peligrosas…

dangerEsté es un pensamiento que vengo desarrollando durante tiempo y que me parece interesante compartirlo hoy.

En ocasiones incluso pienso que tal vez, sea la presencia del peligro lo que hace que determinadas cosas sean agradables o quizás es una casualidad, pero se que las cosas que valen la pena en la vida encierran un riesgo.

Ahora podría disfrazarme de románticos y decir que desde ese chico que un poco con miedo, un poco con ingenuidad, piensa en afrontar el reto de proponerle salir a una chica que le gusta, y digo que lo piensa (que analizas sus posibilidades) antes de hacerlo, debido al peligro que lleva desnudar su corazón y salir dañado. Como dice la canción “tengo miedo a enamorarme/ a sufrir, ser lastimado”.

Que me dicen de esas cosas que son tan placenteras, que sin darnos cuenta nos han metido el veneno bajo la piel, de hacernos adictos a su belleza, a convivir con su placer al punto de transformarse para nosotros en una droga, como para mí lo son por ejemplo; el mundo de los libros (si no leo al menos un poco cada noche, no me puedo dormir). Se que para algunos esta especie de adicción sucede con disciplinas como la música o el baile, etc.

Para seguir con los ejemplos de mi propia carne y para que no crean que intento vender la imagen de un intelectual, agrego que mas de una vez, me ha pasado estar jugando a un juego de videoconsola y disfrutar tanto que se me pase el tiempo como volando, confieso que en otra época de soltero me he pasado horas en el trabajo, pensando en terminar mi jornada, para poder continuar el juego por donde lo había dejado o incluso que alineación me funcionaria mejor si 4-3-3 o 3-5-3 (tridente a muerte) jajaja.

En el ambiente de la gastronomía ya es famosa la frase de “esto es tan rico, que debe ser pecado”.

Así como comer un pastel de chocolate, conlleva la adquisición de unas calorías que cada vez son más difíciles de eliminar, cuando indico la peligrosidad de estos placeres, señalo que el goce de estos placeres implica  la adquisición (no de calorías) sino de la necesidad de ese placer al punto de engancharnos ferozmente, de querer prolongar el placer todo lo que se pueda, que puede devenir en el pánico de perderlo.

Si pudiésemos ser objetivos, sabríamos que ese peligro no merece nuestro miedo. y que si desnudo mi alma para una mujer, no es peligroso que me lastime, lo peligroso es privarnos de los placeres por el miedo.

Por mi parte he llegado a la conclusión que el verdadero peligro, es la falta de sensibilidad suficiente como poder no percibir o conmoverse con la belleza de las cosas que componen este mundo, tanto las que nos regala la naturaleza como las que son creadas por el hombre…

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s