La importancia de saber decir, no!

yes-no-buttonsParece ilógico pero, a veces pasa que tenemos ganas de decir “no” y por alguna extraña razón, no lo decimos. Las causas de este fenómeno son de las mas variadas, en ocasiones por vergüenza, por educación o inclusos hasta por miedo, pero la cuestión es que mientras nuestro cerebro grita no, nuestra boca dice si…Yo me inclino a pensar, que de vez en cuando, el idiota que todos tenemos dentro nos gana la partida.

Paso a dar algunos ejemplos de las causas que he mencionado en el párrafo precedente:

Por vergüenza: El ser vergonzoso a excepción de esas situaciones en donde es conveniente el perfil bajo, nunca es una ventaja. Tal es el caso en que vienen a ofrecernos cosas a casa (Circulo de lectores, seguros, etc ), por vergüenza no queremos decirle, “ el producto que me ofrece no me interesa” o incluso nos molesta que este insistiendo en la puerta y con tal que se vaya. Terminamos adquiriendo la colección de la enciclopedia británica por cuarta vez.

Por Educación: Nuestra cabeza piensa, esa tarta que me están ofreciendo me parece que está muy cruda, pero la han hecho con tanto amor que seria muy descortés decir “no, gracias” diagnostico: increíble indigestión, debida a las desventajas de una educación tradicional.

Por miedo: En estos casos el miedo suele ser, sobre las consecuencias de nuestra negatividad, sobre todo en los casos en que debemos volver a este sitio o a contactar con esa persona, por ello somos capaces de soportar una conversación que nos da asco o adquirir compromisos desastrosos, solo por el miedo a decir “no quiero ese plan de medicina prepaga, pero no la próxima vez que venga a esta consulta medica, por favor no me haga la vida imposible”.

Otra variante del no saber decir no, son las ocasiones en que si bien sabemos que no queremos algo, lo que no queremos es herir susceptibilidades diciendo “no” y recurrimos a nuestra pareja intentando que ella/el sea el que tome la decisión. Esto es uno de los errores mas frecuentes en el mundo de las parejas, primero porque puede que la opinión de nuestra pareja sea contraria a la nuestra, y segundo es poner en compromiso a la persona que tenemos junto a nosotros, debido a que es muy difícil que la persona que se encuentra en esta encerrona teniendo que decidir por los dos, se pueda centrar lo suficiente como para intuir los reales deseos del otro. Normalmente se pueden dar 3 posibilidades en estos casos: Tomaremos como ejemplo la compra de una alfombra.

  • A Nuestra pareja le gusta la alfombra que a nosotros nos parece repulsiva y cuando dejamos la decisión en sus manos, obviamente acepta y terminamos comprando una alfombra que no nos gusta (por no saber decir  “no”).
  •  Puede que nuestra pareja piense, bueno si a él no le gustase esta alfombra diría “no gracias” .Me esta preguntando por cortesía, no seré yo la que le rompa la ilusión de comprarse esta asquerosa alfombra para su consulta, puesto que yo no la tengo que ver nunca.
  •  Por ultimo puede que se produzca el milagro de que adivine que somos unos tontos inseguros y decida el/ella por nosotros con un digno “no gracias”.
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