Cosas que pasan en los restaurantes

camaNo se si a ustedes les pasa, pero a mi normalmente me gusta ir  a los restaurantes, seguramente debido a que soy un gordito de alma, y en estos lugares se suelen combinar los sabores de forma magnifica, haciendo las delicias de los clientes, pero excepcional suceden cosas extrañas como las que voy a relatar.

Hace años estaba comiendo en un restaurante Yo era pequeño, estaba en la clásica cena familiar con padres y tíos, debo decir que he sido un poco raro desde siempre y en estas ocasiones era un niño que se quedaba quieto en mi silla y cuando terminaba de comer me entretenía con cualquier cosas sin molestar a nadie, detestaba a eso niños que corrían sin parar entre las mesas haciéndoles la vida imposible a los camareros, pues en esta ocasión en la en la mesa había unos cuantos niños de mi edad, era la típica cena entre parejas de amigos con sus respectivos hijos, puntualmente habían dos chicos que eran unos demonios, desde el primer momento habían estado tirandose migas de pan, derramando el agua, molestando a todo el mundo, para colmo estaban empecinados en no querer comer, se bajaban y subían de las sillas, también se encontraba una niña que tendría unos 5 años y en mitad de la cena,  la niña intentaba cortar sola su filete empanado, inesperadamente el trozo de carne salido disparado del plato volando por sobre todo el largo de la mesa, cayendo exactamente junto a uno de los niños que no dudo en recogerlo, cuasi como un guante se lo lanzo al otro diablillo y comenzaron a correr por todo el local lanzándose el trozo de carne por sobre la cabeza de los comensales, las madres corrían detrás de los niños gritándoles que se quedasen quietos y al mismo tiempo disculpándose con los clientes, por la molestias ocasionadas. Como era de esperar el episodio termino con los diablillos castigados, sin cena y con el filete tirado en un costado del salón comedor, luego de haber recorrido todo el espacio aéreo del local.

Una cosa que me desespera desde siempre es la gente que habla a los gritos o en un tono de voz muy alto, mas cuando estoy en un restaurante y el idiota que esta comiendo en la mesa continua no hace mas que relatar todo lo que esta comiendo a su acompañante y por su elevado timbre de voz, a todo el local. Normalmente esto inútiles son los que piden algún tipo de condimento que no va para nada con el plato servido (por ejemplo: pedir queso rallado para acompañar un chorizo).También este tipo de personajes es especialista en pedir un vino tinto para acompañar un pescado. Relatando las bondades de la bodega seleccionada, sin percatarse de si ese brebaje es el indicado para acompañar los alimentos elegidos,  intentando demostrar sus conocimientos que no tienen (y desnudando su ignorancia).

Otra historia interesante sucedió,  en una de esas ocasiones en la que unos amigos que hacen senderismo realizaban una ruta en la que sabían que tenían como línea de llegada un restaurante genial para comer cordero, uno de los senderistas de nacionalidad francesa se había sentido indispuesto durante el recorrido de la ruta, incluso tubo que parar un para de veces y los demás le preguntaban  -“estas bien Frances?, Mira que si no te estas bien mejor no vamos al asador? Y “el Frances” respondía – “no tranquilos, vamos solo que yo me voy a pedir algo liviano”. Ya en el restaurante “el Frances” pidió un arroz blanco sin condimentar, solo con un poco de queso, el resto del los comensales del local comían el ya famoso cordero, en cuanto sirvieron la mesa de los senderista, para uno arroz y los demás jugosos corderos, “el Frances” dijo -la verdad que con el olor a cordero ya me estoy sintiendo mejor, pero igual voy a empezar despacito con el arroz. No se si hace falta decir que en el segundo bocado de arroz, “el Frances” vomito en medio de la sala, hasta la primera papilla que a la tierna edad de una año  había ingerido.

Puede que alguna vez les haya sucedido encontrarse, en un restaurante que es muy bonito y tiene todo muy buena pinta, te sientas tranquilo pides lo que deseas y esperas que te lo traigan, y esperas y esperas… y ya vas teniendo mucho hambre y sientes que algo no va bien… Bueno eso me paso una vez en un restaurante en Roma,  espere como una hora que me traigan lo que pedí, el restaurante estaba lleno y en la mesa me encontraba con gente con la que no tenia mucha confianza, por lo tanto no quería quedar como un energúmeno o un muerto de hambre, por ello espere pacientemente hasta que me trajeron el plato a la mesa.  Solo que cuando me llevaron el plato a la mesa, como era de esperar algo andaba mal, lo que me sirvieron no era lo que había pedido, cortésmente le indique al camarero que había una equivocación, a lo que él se limito a responder “come, come!!!” y sin mas se dio vuelta y se retiro…  Ante mi mirada atónita, y mis dudas entre romperle la cara, descubrí que no debía tomarme el gesto del camarero como una falta de respeto, dado que era evidente que nunca me había tenido respeto. Por ello opte por preguntar de quien era ese plato y sucedió que había muchos platos cambiados de dueños, la cosa termino con media sala intercambiándose los platos…

Pero tranquilos que esto no pasa todos los días, es mas ahora me voy a cenar a un restaurante y seguro que como rico rico…

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